COLOR. EL CONOCIMIENTO DE LO INVISIBLE

MADRID.

El color es omnipresente, un concepto que damos por sentado, tan evidente que no parece requerir mayor reflexión y tan amplio que atañe a multitud de disciplinas. El color lleva siglos atrayendo la atención de filósofos, artistas, historiadores o científicos. En los últimos tiempos, se han sumado los más avanzados desarrollos de inteligencia artificial, neurociencia y psicología para lograr que nuestras máquinas sean capaces de entender lo que para nosotros es intuitivo.

El recorrido de la exposición ‘Color. El conocimiento de lo invisible’ empieza a inicios del siglo XVII -con el descubrimiento fundacional de Newton que separa mediante un prisma los siete colores que según él contiene la luz del Sol- pasando por las tentativas de cartografías cromáticas que arrancan en el XVIII, hasta llegar a las innovaciones tecnológicas que han permitido plasmar y reproducir nuevos colores. Destacados científicos españoles nos cuentan la aplicación del color en investigaciones pioneras en el campo de la fotofarmacología o la neurología, y una colaboración con la Universidad de Waseba en Japón muestra el coloreado de películas históricas en blanco y negro a través de técnicas de inteligencia artificial.

Muchas convenciones pueden desvelarse y cuestionarse a través del color. El corazón de la exposición está dedicado a una gama especialmente atravesada por ideas relacionadas con las religiones, el poder, el desarrollo industrial o los hábitos sociales: la que va del azul al rojo, incluyendo tonalidades muy significativas desde el punto de vista cultural como el rosa o el púrpura. Ninguno de estos colores ha significado siempre lo mismo, y tampoco podemos dar por sentado que su simbología o percepción sea la misma en todas las culturas. Piezas de Yves Klein, Esteban Vicente o Balenciaga, conviven con otras propias de la cultura popular para explorar esta cuestión.

Pero, sobre todo, la manera en que experimentamos el color está estrechamente relacionada con la psicología, como ya anticipó Goethe a principios del siglo XIX. Una instalación inmersiva creada por el estudio Onionlab y basada en las investigaciones de un equipo de científicos de las universidades de Lausana y Autònoma de Barcelona, ofrece al visitante la posibilidad de experimentar sus propias emociones ante distintos colores. La artista italiana Roselena Ramistella aborda también el cromatismo de las emociones con su serie The Warmth donde, mediante una cámara térmica, retrata a personas en situación de vulnerabilidad.

Comisariada por Miguel Ángel Delgado y María Santoyo, esta muestra pretende abrir más preguntas que ofrecer respuestas. Porque, en definitiva, cada uno encerramos nuestra propia relación con el color que todo lo invade.

La exposición ‘Color. El conocimiento de lo invisible’ puede visitarse de manera gratuita del 16 de junio de 2021 hasta el 9 de enero de 2022, en la tercera planta de Espacio Fundación Telefónica.

Fotos: Espacio Fundación Telefónica

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