FLOR DE MAYO

MADRID.

En esta ocasión, la propuesta de las comisarias presenta a los artistas David Horvitz y Javier Cruz, que comparten la capacidad de comunicar ideas complejas a través de piezas que a primera vista parecen sencillas. En ambos casos, enfrentarse a su obra es como enfrentarse a la vida; caracterizada por una aparente cotidianeidad, su obra conecta al espectador con la esencia de pensamientos profundos mediante gestos de gran carga poética.

Flor de mayo es una conversación que transita entre esos gestos poéticos, materializados en objetos e intervenciones en espacios específicos que plantean una aproximación a cuestiones filosóficas, como la dimensión espaciotemporal, los ciclos de la vida o la percepción del mundo que nos rodea; en definitiva, nuestra propia existencia.

En su obra El mar que nos rodea, la bióloga marina y conservacionista estadounidense Rachel Carson (1907-1964) nos recuerda que los griegos clásicos entendían el océano como un enorme río que circundaba el mundo y marcaba el fin de la Tierra y el comienzo del cielo. Según el geógrafo Posidonio (ca. 135-51 a.C.) el océano no tenía límites y se extendía hasta el infinito. Con la idea de grabar el sonido del océano Pacífico de forma simultánea desde dos puntos geográficos distintos, Horvitz y Cruz se citaron el día 5 de enero del 2021; Horvitz desde Los Ángeles (California), en el Pacífico Norte, y Cruz desde Concón (Chile), en el Pacífico Sur (en idioma mapudungún, con con significa “encuentro de aguas”). Así, en un intento de comunicación pre-lenguaje, David y Javier proponen, usando al océano como médium, una inmersión para una escucha de otra forma imposible. Nos encontramos entre dos hemisferios, el boreal y el austral, calibrando nuestra propia escucha de acuerdo a la posición que mantenemos en el espacio cuadrafónico, percibiendo por momentos un sentimiento en el que parecen borrarse las fronteras entre el yo y el mundo.

El título de la exposición, Flor de mayo, se traduce tanto en una fragancia que inunda el espacio expositivo como en una historia que habla de los flujos migratorios, no sólo de personas sino también de las plantas y especies que se han desplazado de unas partes del mundo a otras, con los océanos como testigos y conductores. Mayflower [Flor de mayo] es el nombre del barco carguero que transportó a los primeros colonos anglosajones que se establecieron en Massachusetts (Estados Unidos) en 1620. Colonos que llamaron también mayflower a la Epigaea repens, la primera planta que vieron florecer en primavera tras su duro primer invierno en la costa este de Estados Unidos. Quedaron así con el mismo nombre dos variedades diferenciadas de la planta mayflower: la que daba nombre al carguero, comúnmente conocida como espino blanco en español y que predomina en toda Europa, el noroeste de África y el oeste de Asia, y la flor salvaje que encontraron los primeros peregrinos en Estados Unidos. La abuela de David Horvitz, que emigró desde Japón a la costa oeste de Estados Unidos, mantiene desde hace años una mayflower en el jardín de su casa; en este caso se trata de una plumeria, especie endémica de México, Centroamérica, el Caribe, Florida y Brasil a la que también se conoce por el nombre de flor de mayo o frangipani. De esta misma planta llegó un esqueje hace pocos años a España a través del comisario Alex Alonso Díaz, quien la trasladó al patio de su abuela en Cantabria, donde prosperó y floreció. La esencia Flor de mayo de la Sala A ha sido creada a partir de la descripción de la abuela de Alex del olor de dicha flor.

La Casa Encendida. Ronda de Valencia, 2. 28012. Madrid.

Fotos: La Casa Encendida.

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