
TBILISI
La artista Arina Borevich construye un universo donde el mundo marino se transforma en esculturas suaves hechas completamente a mano. Su proyecto reinterpreta criaturas del océano a través del fieltro, creando piezas que parecen salir de un ecosistema fantástico.
Cada figura está inspirada en los nudibranquios, pequeños animales marinos conocidos por sus formas complejas y colores intensos. En lugar de reproducirlos en su entorno natural, la artista los traduce a lana de oveja, conservando sus detalles más característicos como protuberancias, texturas y patrones.

Las piezas se elaboran mediante la técnica del needle felting, un proceso lento y meticuloso donde la fibra se compacta hasta formar volúmenes precisos. Cada escultura puede tardar horas en completarse y busca replicar especies reales con la mayor fidelidad posible dentro de su lenguaje textil.

El conjunto funciona como una especie de archivo blando del mundo marino, donde la biología se encuentra con la artesanía. Las criaturas parecen situarse entre lo científico y lo imaginario, como si hubieran sido rescatadas del fondo del mar y reinterpretadas en otro material.
Con esta serie, Borevich convierte lo diminuto en algo táctil y cercano, invitando a observar la biodiversidad desde una perspectiva más íntima. El resultado es un paisaje de lana que parece suspendido entre la realidad y la fantasía.

Fotos: Arina Borevich.






